jueves, 6 de julio de 2017

Download Madrid 2017. Bonus Track.



Aprovecho esta entrada para comentar una serie de impresiones y de sensaciones que no he querido mencionar antes para centrar la crónica del festival en la música. Este festival ha dado mucho que hablar, con muchos comentarios y críticas negativas desde meses antes de que comenzase. La mala y tardía información del festival sobre muchos aspectos importantes tiene gran parte de la culpa. De hecho, el festival con esa actitud transmitía la sensación de que todo se estaba improvisando sobre la marcha, augurándose un festival desastroso. Las cosas finalmente salieron bien. Eso sí, a partir del segundo día y tras una serie de errores ocurridos el primer día.

Pero vayamos por partes.

Un festival de Metal en Madrid.

Madrid (ciudad y provincia) no ha tenido un festival de Rock y de Metal fijo desde que el Festimad se estrellase en el 2005, en aquella edición en la que se metió a unas 30.000 personas hacinadas en un polígono dejado de la mano de dios entre Fuenlabrada y Parla, con unos servicios básicos que eran insuficientes, en un supuesto parque forestal que a la hora de la verdad (según cuenta la gente que lo sufrió) era un secarral, con un ambiente que encima estaba cargado de polvo por el viento. Lo que pasó el segundo día dio la vuelta a todos los telediarios. Una racha de viento levantó el techo de uno de los escenarios, cortaron el concierto de Fu Manchu (que estaban tocando en el escenario de al lado), y tras cinco horas en las que la información de la organización fue mínima y confusa, volvió la música con los conciertos de Incubus, System Of A Down y The Prodigy, terminando estos últimos a las 7 de la mañana mientras iba saliendo el sol. Durante las cinco horas del parón, tuvieron lugar aquellos célebres disturbios, los de las famosas fotos del coche quemado y las carpas arrasadas. Sin querer justificar la violencia, eso es lo que pasa cuando engañas y tratas como el culo a la gente que se deja la pasta para ir a tu festival.

El Festimad tuvo tres ediciones más en Leganés (dos en La Cubierta y una en Butarque), con un formato más reducido y sin acampada. La última, en el 2008, tuvo la competencia del Electric Weekend (con Metallica y RATM como cabezas de cartel), celebrado en Getafe. También ha habido algún que otro Sonisphere en Getafe y Rivas, y unas pocas ediciones del festival En Vivo, más del tipo Viñarock, también en Getafe y en Rivas. No han cuajado los festivales de Metal aquí, mientras que en otros sitios sí lo han hecho (en Viveiro el Resu, y en Villena y alrededores el Leyendas). Habiendo dos festivales potentes consolidados, más un tercero (el Rock Fest en Barcelona) que va por la cuarta edición, ya es tradición viajar para ir a una de estas citas, según los gustos musicales de cada cual. La noticia de volver a tener en Madrid un festival de Metal con bandas internacionales de primera línea creó una expectación sin precedentes, con la consecuente presión para la organización de organizar un evento a la altura de las expectativas de la gente.

El Cartel.

Al “módico” precio de 100 euros más los gastos de distribución salieron a precio “reducido” los primeros abonos del festival. Por aquél entonces, el festival sólo iba a durar dos días, y la única banda anunciada era System Of A Down. Contra todo pronóstico, las 10.000 entradas puestas a la venta se agotaron al poco tiempo de salir. La organización supo sacar provecho de las ganas de la gente de ver a SOAD. 

El nivel del cartel fue mejorando con las siguientes confirmaciones y con la ampliación de dos a tres días. Pero se acabó estancando respecto a las citas inglesa y francesa, rellenando los huecos dejados por las bandas que no han traído a la edición española con grupos nacionales. Algo que, por otro lado, ha sido positivo de cara a dar a conocer a nuestras bandas. 

Dicho esto, me alegro enormemente de que Hamlet ocupe en el cartel el hueco que ocupó Epica en Francia. Que por lo menos haya servido para que la gente con prejuicios hacia los grupos de metal españoles deje atrás esos prejuicios y empiece a apoyar a nuestros grupos.

Reventa de abonos.

A medida que iban anunciando nuevas bandas, eran cada vez más los comentarios en Facebook de gente revendiendo abonos de los que salieron a 100 euros. Yo de hecho fui a este festival recomprando uno de esos abonos al precio inicial. Si hubiese tenido que pasar por taquilla pagando los ciento cincuenta y pico euros me lo hubiese pensado bien, habiendo como ya he dicho antes otros tres festivales grandes a lo largo y ancho de la península.

Sacar entradas a precio reducido es lo que tiene, que las acaba comprando gente a quien no le interesa el festival, para luego lucrarse de ello revendiéndolas a quién sí quiere ir pero no ha podido comprarlas al precio inicial. Deberían reflexionar sobre esto los promotores de conciertos y festivales. Yo por lo menos topé con alguien legal que me la vendió al mismo precio que la compró.

El Camping.

O debería decir mejor, el no camping. Porque organizar un evento de estas características sin camping supone dejar a mucha gente tirada. Así lo único que consigues es reducir el público potencial. Si sumamos al precio del abono y al de las barras lo que cuesta el viaje y tres noches de alojamiento, estás convirtiendo al festival en algo prohibitivo para los de fuera. Aun así, el cartel, y  especialmente SOAD, atrajo a bastante gente de fuera de Madrid. Pobrecillos, porque la hostia a sus bolsillos debió ser grande.

El Parking.

Otra cagada sonada del festival fue la del parking. En principio sólo iba a haber parking para los de las entradas Rip (las caras). Ante la avalancha de críticas en Facebook y en Twitter, se habilitó un parking a pocas semanas del comienzo del festival. Llegó tarde, pero por lo menos llegó.

Agua.

Desde que salieron las primeras noticias referentes a la celebración de este festival, se auguraba un festi de los que te piden dinero por cualquier cosa. Pues bien, en el Download tuvieron la poca decencia de no poner fuentes. Si organizas un festival en medio de una explanada en Madrid a finales de junio y obligas a la gente a pasar por caja para no morir de un golpe de calor, prohibiendo además que la gente traiga sus botellas de agua de fuera, te estás arriesgando a que pueda pasar algo grave. Aunque lo peor de todo es que haya gente que le parezca esto normal. Vamos a llegar a un punto en que se va a normalizar tanto lo de pagar por cualquier servicio en un festival, que lo siguiente va a ser pagar por utilizar los baños.

La respuesta oficial de festival a la gente que les preguntaba por este asunto en las redes sociales era de risa: “Para combatir el calor habrá sombra, césped y aspersores”. Aspersores había sólo en un rincón, y las sombras eran ridículas. Algo que también preguntaba la gente en Facebook y Twitter era si se podría beber agua de los baños. La organización no dijo en ningún momento que los baños de dentro del pabellón fueran a estar abiertos. Muy mal por su parte, porque sí lo estaban, y el agua del grifo en Madrid se puede beber. Se podrían haber ahorrado muchas broncas habiendo aclarado esto.
El segundo día, la organización reculó y permitió la entrada de agua, además de bañarnos a manguerazos desde el foso de cada escenario. A partir de este momento se fueron relajando mucho los ánimos de la gente. Rectificar es de sabios, y por lo menos, estuvieron a la altura de las circunstancias a partir del segundo día. Qué casualidad que ese giro llegase tras una denuncia de Facua.

Al César lo que es del César.

Y es que no todo ha sido negativo. Algo que me ha sorprendido muy positivamente ha sido la limpieza en los baños. Parece una tontería mencionar algo que debería ser normal, pero todos sabemos que por desgracia no lo es. Tanto los baños fijos como los portátiles estuvieron en buenas condiciones higiénicas durante los tres días del festival, cosa que se agradece enormemente. De hecho, en cualquier momento que fueras al baño, siempre te encontrabas a algún empleado merodeando por la zona para limpiar. Un 10 para ellos.

La limpieza dentro del recinto también ha sido buena en comparación con otros eventos. Un acierto también lo de cubrir casi todo el área de conciertos con césped artificial. Que aunque para tumbarse no sirve de mucho, siempre es mejor que hacerlo directamente sobre el asfalto.

En el tema de los horarios, exceptuando la apertura de puertas del primer día y algún desajuste en el horario de los primeros grupos, también se han desarrollado las cosas con normalidad. El sonido, como en la mayoría de festivales, mejorable en muchos momentos.

Estos son sólo algunos de los aspectos que más han dado que hablar de esta primera cita del Download de Madrid, seguro que se me olvida alguno. En sus redes sociales ya han anunciado que habrá segunda edición. Confío en que habrán aprendido de las cagadas de esta primera edición y que sabrán hacer del Download 2018 un festival memorable.

No hay comentarios:

Publicar un comentario