jueves, 24 de marzo de 2016

Lendakaris Muertos - Sala Penélope (Madrid) 18/03/2016



Con todo el papel vendido llegaba la presentación del último disco de Lendakaris Muertos, “Cicatriz en la Matrix” a Madrid. Mucha era la expectación de ver a la banda por aquí, y no defraudó en absoluto.

A eso de las diez de la noche, y con gente haciendo cola todavía para entrar, saltaba el cuarteto navarro al escenario de la sala Penélope.  Como de costumbre, el himno ruso (¿ruso o soviético? La música es la misma, pero no la letra…) serviría para dar comienzo al espectáculo, y dicho sea de paso, para ir calentando al respetable. La intro del último disco seguida de “Tenemos a la Pasma“ (bando y se cae el del miedo) pondrían patas arriba toda la sala, con unos tremendos pogos que ocupaban toda la pista de la sala.

El último disco estuvo representado por canciones como la ya citada “Tenemos a la Pasma”, la dupla “Modo Dios” - “Modo Diosa”, el cachondo “Y Sin Embargo, Te Quiero”, la ida de olla de “Nunca Más Volverás a Aplaudir en un Avión”, o la seriota “Húngara Chúngara”. La acogida de los nuevos temas por parte del público fue buena, aunque no tan buena (como es obvio) que la de los clásicos.

Respecto al espectáculo, de diez. Las canciones del grupo están hechas para el directo, y eso se nota. No faltó el morreo de Aitor en “Besos Gaztetxeros” con un espontáneo (que en este caso fueron dos, y al segundo le tuvo que quitar los empastes del lengüetazo que le metió), ni la bandera española en “Gora España”, con el riesgo añadido de bajarse a la pista a cantársela con gente que no pilla el humor y el doble sentido de las canciones.

Estuvo muy curioso que en “Héroes de la Clase Obrera” se bajaran Aitor, Joxemi y Jokin a tocarla en la pista. También tuvieron los tres sus momentos de tirarse encima del público a tocar las canciones. Del mismo modo, y como es habitual en conciertos de Punk, no faltó la gente que se subía al escenario a tirarse al público. 

Y hablando de espectáculo, no podían faltar las poses y las charlas del frontman Aitor, o la energía y el buen rollo del guitarrista Joxemi, última incorporación de la banda. Viéndole en directo, se trata de la pieza perfecta para el grupo. Hay vida después de Ska-p.

Volviendo a la música, cayeron clásicos como “Hotel Familiar”, “Se Habla Español”, “Centro Comercial”, “Vine Vi y me Vendí”, y los megaclásicos “Oso panda” y “Eta Deja Alguna Discoteca”. El final, también como de costumbre, llegaría con “Veteranos de la Kale Borroka” seguido otra vez del himno ruso (o soviético, si alguien que lee esto habla ruso, que nos lo aclare). Pues bien, con la sensación de haber perdido varios kilos terminaría un concierto que para nada fue punki, fue muy pero que muy heavy.

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