sábado, 10 de octubre de 2015

Slayer - Repentless




Sin ser el mejor de sus discos y teniendo en cuenta la cantidad de oferta que hay en cuanto a discos de metal extremo, la banda americana ha sacado un producto muy digno de ser escuchado.

Mucho ha llovido desde que saliera su anterior entrega discográfica “World Painted Blood”, y muchas cosas han pasado desde entonces en el seno de la mítica banda de thrash metal, desde el fallecimiento de su guitarrista Jeff Hanneman, hasta la polémica marcha de su batería Dave Lombardo.

Por tanto, estamos ante el estreno discográfico de esta formación, que ya llevaba tiempo rodando en directo. A Tom Araya y a Kerry King les acompañan Gary Holt a las guitarras y un viejo conocido de la banda como Paul Bostaph a la batería.

El disco es un reflejo de lo que ha sido Slayer durante toda su trayectoria. En “Repentless” podemos encontrar temas puramente thrashers con mucha velocidad acompañados de canciones más lentas pero con riffs igual de contundentes. 

El disco lo abre "Delusions of Saviour", una intro instrumental de casi dos minutos que va in crescendo hasta estallar en la siguiente canción: "Repentless", el tema que titula al disco y del que han sacado el primer videoclip. Se trata de una canción muy rápida, vendría a ser algo así como el “Angel Of Death” de este disco. La canción va a piñón todo el rato sin dar ni un respiro, desde el riff inicial hasta que termina, y con un estribillo muy pegadizo. La tralla prosigue gracias a "Take Control", manteniendo la energía y velocidad de la anterior.          

A partir del siguiente tema, "Vices", va disminuyendo  el ritmo del disco sin disminuir la agresividad.  Se trata de un tema menos rápido pero más denso que los anteriores. La siguiente canción, "Cast the First Stone", sigue la misma dinámica que la anterior. Aquí es el batería Paul Bostaph quien acapara todo el protagonismo, destacando los dobles bombos del estribillo. La siguiente canción "When the Stillness Comes" es la más lenta y densa del disco. La agresividad la ponen las voces de Araya, y el cambio de ritmo final.

El disco prosigue con "Chasing Death", una canción con un rollo hardcoreta muy guapo, que va aumentando las ganas de moshpit. Vuelve la tralla con "Implode", una de las canciones más interesantes del disco. Tiene un cambio de ritmo brutal al comienzo que hace que pase de 0 a 100 en un momento, y a partir de ahí es pura adrenalina.

Le sigue "Piano Wire", canción compuesta por el fallecido Hanneman. Es un tema muy lineal, comienza con un riff muy Slayer, y se va acelerando poco a poco en los estribillos. Tras ella llega "Atrocity Vendor", junto con “Implode”,  uno de los temazos del disco. Tiene todo lo que ha tenido Slayer en toda su historia: partes más thrashers, más densas, esos solos de guitarra llenos de relinchos tan propios de la banda, y mucha mala hostia. Y ojo con el final rompecuellos.  

"You Against You" es otra muestra de cómo seguir haciendo thrash metal después de treinta años. Comienza con un riff denso al que se van añadiendo el resto de instrumentos. Y como con “Implode”, enseguida empieza la tralla. Si no te has roto el cuello en la canción anterior, lo vas a hacer en esta.

El disco lo cierra "Pride in Prejudice", quizás la canción que menos me gusta del disco. Es una canción más lenta que el resto, que hubiera encajado mejor en la parte central del disco. Me hubiese gustado más que el disco finalizara con las revoluciones a tope con el bloque "Atrocity Vendor" - "You Against You".  

Y para finalizar la reseña, mención especial merece la portada del disco, por las coñas respecto al gran parecido con el Ecce Homo de Borja. La famosa restauradora nos estaba desvelando la portada del disco tres años antes de su lanzamiento. ¡Crack!

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